La independencia de Sudáfrica

Sudáfrica, a diferencia de otros países coloniales, obtuvo su independencia de forma pacífica, resultado de diversos hechos históricos que involucran guerras propiciadas por la segregación racial, y los múltiples conflictos por las riquezas del subsuelo como el oro y los diamantes.

Sus antecedentes se remontan hasta la Segunda Guerra anglo-bóer, cuando el 31 de mayo de 1902, mediante un documento conocido como el Tratado de Vereeniging, los Boers reconocieron la soberanía británica y estos, a su vez, se comprometieron a reconstruir el país destrozado por los conflictos suscitados durante la guerra, particularmente las minas de Witwatersrand que producían un tercio del total de oro que se extraía en el mundo.

Bajo este contexto, Gran Bretaña quería unir a sus diferentes colonias en áfrica; y después de varios años de negociaciones, el 31 de mayo de 1910, se expidió la Ley de la Unión, la cual integraba a la Colonia del Cabo, Natal, Transvaal y el Estado Libre de Orange en un solo estado llamado Unión Sudafricana.

Bajo este sistema político todo el territorio estuvo controlado por la administración británica, el inglés y el holandés se establecieron como idiomas oficiales, se le concedió cierta autonomía a los Afrikaners, y los coloureds, o mestizos, contaron con influencia y derechos políticos que se fueron restringiendo mientras avanzaba el poder de los afrikaner y se reducía el de los anglosajones.

El primer Gobierno estuvo a cargo del General Louis Botha, quien contó con el General Jan Smuts, como vicepresidente. Ambos pertenecían al Partido Nacional de Sudáfrica y seguían una línea política que favorecía a los británicos y a la segregación racial. Ante las confrontaciones, otros Boers más radicales desertaron el partido para formar otro nuevo llamado Partido Nacionalista, los cuales abogaban por los intereses de los Afrikaaners, el desarrollo paralelo de los dos grupos de blancos y la independencia de la Gran Bretaña.

En 1924 el Partido Nacionalista dirigido por Herzog llegó al poder y el nacionalismo Afrikaan comenzó a tomar mayor fuerza, así el idioma holandés fue sustituido oficialmente por el Afrikaans. A mediados de 1930 el Partido Nacionalista de Hetzog se unió al Partido de Sudáfrica de Smuts para formar el Partido Unido, el cual se disolvió cuando Smuts tomó el control del partido entre mucha polémica, y tiempo después coloco a Sudáfrica del lado de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, buscando endurecer las políticas raciales.

Sin embargo esto no mermo el nacionalismo Afrikaan, sino que se intensificó cuando Daniel Francois Malan creó el Partido Nacional Purificado, el cual se convirtió en uno de los más importantes del país.

Las relaciones entre Sudáfrica y Gran Bretaña fueron empeorando, hasta que en 1926 Hertzog, elaboro un documento conciliatorio, en el cual se garantizaba la permanencia de Sudáfrica en la Mancomunidad Británica con derechos de igualdad legal ante la Corona; sin embargo no todos los miembros aceptaron sus términos y las relaciones con Inglaterra se mantuvieron tensas.

Tras la aprobación del Estatuto de Westminster en 1931 por parte del Parlamento Británico, el cual fue aceptado por la Unión Sudafricana hasta junio de 1934, se logro la independencia de Sudáfrica, con la cual la minoría blanca de los Afrikanders tomó el control absoluto del país, creando áreas designadas para albergar a la mayoría negra.

Ante la falta de cambios, en 1940 el CNA adopto una práctica de resistencia no violenta contra las leyes racistas, pese a ello, en 1955 se amplió el frente antirracista con la denominada Carta de la Libertad, que incluía una fuerte crítica al apartheid y que fue suscrita por los movimientos de indios, mulatos, liberales y socialistas. La carta reclamaba la abolición del apartheid y la redistribución de la riqueza.

En 1960, después de la masacre de Sharpeville, cuando la policía abrió fuego contra una manifestación que protestaba contra el apartheid, el primer ministro Hendrik Verwoerd, llevó a cabo un referéndum pidiendo a la población blanca que se pronunciara a favor o en contra de la unión con la Gran Bretaña. El 52% votó en contra. Así, Sudáfrica se independizó de Gran Bretaña, pero siguió siendo miembro de la Commonwealth. Su permanencia en esta organización se hizo cada vez más difícil, pues los estados africanos y asiáticos, indignados por el apartheid, intensificaron su presión para expulsar a Sudáfrica, que finalmente se retiró de la Commonwealth el 31 de mayo de 1961, fecha en que se declaró la República de Sudáfrica.