La etapa del shock en Sudáfrica

Nelson Mandela salió de la cárcel en 1990, después de 27 años de encierro. Durante la prisión escribió una nota para sus seguidores. Con ello pretendía saber si su movimiento en contra del apartheid seguía vivo en Sudáfrica. Su sentencia era:



La nacionalización de las minas, la banca y los monopolios es la política del ANC (… ) El empoderamiento de los negros es una meta que suscribimos que promovemos sin reservas (…)



Soldados desplazándose en la ciudad en 1989
 Se creó el Freedom Charter (Estatuto de la libertad). Todo comienza en 1995 con el envío al los suburbios para recoger las demandas de libertad después del apartheid: salarios justos, tierras para todos, desplazarse libremente, etc. El ANC realizó un documento final con las peticiones. Se realizó la votación del documento. La petición del Freedom Charter fue: “¡Qué el pueblo gobierne!”

Pero la congregación fue desplazada. Durante mucho tiempo el ataque a los que se negaban al apartheid, fueron reprimidos. Sin embargo, el Freedom Charter no dejo de circular, produciendo un despertar en los jóvenes sudafricanos, lo que los llevo a varias masacres y a la práctica de delitos por desesperación social y económica.

El apartheid no era sólo un sistema económico, sino un sistema económico que recurriría al racismo: una reducida élite era dueña de minas, tierras y fábricas; mientras los negros trabajaban para ellos. El movimiento de liberación no fue aplastado. Se encontraba en plena racha, para 1980 era un acontecimiento mundial. El FMI y el Departamento del Tesoro y la UE estaban indignados ante tanto desorden.

Sin embargo el ANC optó por políticas que dispararon la delincuencia y la desigualdad. Aquí es donde comienza el desprendimiento de lo político y lo económico. Los miembros del apartheid, el Partido Nacional con Klerk como líder, abandonaron el gobierno. Klerk intentó todo para que los blancos siguieran gobernando, perderían el gobierno, pero no las riquezas. 

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Klerk aprovechó para la oportunidad para traspasar el control de instrumentos políticos con economistas supuestamente imparciales al FMI y al BM, lo cual el ANC no detuvo por estar ocupado en el Parlamento. Simultáneamente se creó un documento llamado Hagamos que funcione la democracia, un modelo económico posterior al apartheid. Mientras, los representantes económicos estaban planeando una serie de políticas que le impedirían al ANC cumplir lo que había prometido.
Si el Barco de Reserva se gobernaba de forma separada el ANC no podría llevar a cabo las promesas del Freedom Charter. El Partido Nacional estaba tratando de retener y bloquar todo lo que pudiera. El Banco se independizó y sería manejado por Chris Stals y Dereck Keyes manejara la economía, siendo que había sido miembro del apartheid.

ANC no pudo dar a los ciudadanos el voto que tanto ansiaban. Durante todo el periodo de transición los suburbios vivían aterrorizados por bandas armadas por el Partido Nacional, la policía seguía practicando matanzas, se producían asesinatos de líderes y dirigentes, y continuamente se hablaba de la posibilidad de que el país se sumiera por completo es un baño de sangre. Pero la verdadera confrontación se estaba produciendo en el terreno económico.

Los sudafricanos vivían en constante estado de crisis. El ACN intentó implementar los pocos recursos que se tenían para cumplir con la promesa de la redistribución: se construyeron más de cien mil viviendas para las personas pobres y se realizaron conexiones en hogares privados de agua, electricidad y teléfono. Pero, abrumado por las deudas, el gobierno empezó a subir precios.


El partido pudo haber empezado a lanzar el movimiento de liberación para romper la asfixiante red que se había tejido sobre su gobierno sobre su transición. Pero también podía limitarse a aceptar su poder aceptar su poder restringido y adherirse al nuevo orden económico. Esta última fue la elegida por el ANC.

El ANC aceptó al acceder al gobierno la lógica dominante de que su única esperanza era buscar inversores extranjeros para la generación de riqueza cuyos beneficios se filtraran en la población más pobre. Las condiciones económicas pasaron a graves cuando la Bolsa sudafricana se extinguió; De Beers, empresa de diamantes, se mudó a Suiza.
Cada que alguien hablaba sobre la instauración del Freedom Charter como una política del nuevo país, el mercado respondía con un shock, provocando que el rand se devaluara. Mbeky estaba convencido de que para calmar al mercado consistía en que el ANC, inspirase esa confianza a los clubes privados a una escala más amplia.

 
Con el fin de evitar otro shock de los mercados, Mandela se alejó a favor de la nacionalización, convirtiéndose en el Margaret Thatcher. Mbeky elaboró un nuevo programa económico que difería de las promesas del partido. Era un programa de de terapia del shock neoliberal que proponía más privatización, recortes en el gasto público, mayor libertad comercial y flujos más laxos de flujos monetarios.

La sede de las grandes multinacionales debían pagar por haber apoyado al apartheid, los gastos de la construcción de escuelas y de los masacrados en alguna tortura. Sin embargo, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación sólo les pidió el 1% y sería destinado a las víctimas. Se decidió eso, para que las empresas no lo tomaran a mal.

El FMI y el BM determinaron: “El mundo ha cambiado; nada de ese rollo de izquierda tiene ya significado; éste (neoliberalismo) es el único juego al que se puede jugar ahora” Cada vez más gobiernos de izquierda se adherían al Consenso de Washington.